Cambiar para proteger, no hay Planeta B / camudar pa protexer, nun hai Planeta B

Se está celebrando la XXVIII Cumbre del clima de la ONU en Emiratos Árabes y el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establece la existencia de un récord de temperaturas con nuevos máximos, incumpliendo nuevamente los estados firmantes el recorte de emisiones y, por tanto, el objetivo establecido de limitar el calentamiento a 1,5°C, que solo en el mejor de los escenarios tiene un 14% de posibilidades de que se cumpla, eso sí, siempre y cuando se recorten las emisiones entre un 28% y un 42% respecto a la política actual.

Escenario difícil, por no decir imposible, vista la acción política de los Estados desarrollados, manteniendo el sistema social, económico y financiero basado en la producción, el comercio y el consumo de combustibles fósiles que nos ha llevado hasta aquí. La injusticia del norte global más rico emitiendo 14 veces más CO2 que la mitad más pobre, con la consecuente brecha ecológica que soportan los estados del sur global, tiene que hacernos plantear qué mundo queremos como sociedad. Y en este sentido, estamos de acuerdo en el gravamen que se plantea de impuesto anual sobre la riqueza europea: de un 2% para los millonarios con una riqueza superior a 4,5 millones; un 3% para los millonarios con una riqueza superior a 45.700€ y un 5% para los multimillonarios, que recaudaría casi 250.000 millones de euros destinados a compensar esa brecha con los estados más pobres del planeta.

Esta Cumbre, y ya van unas cuantas, ahondan en la falta de credibilidad de los compromisos de descarbonización total, no reduciéndolos sino aumentándolos un 1,2% en 2022. Aquí no estamos hablando de presupuestos, ministros ni del juego político clásico; hablamos de que no hay un Planeta B, y todos tenemos que ir en la misma dirección y exigir las responsabilidades que nos toca tanto en el Estado español como en la UE por dicho incumplimiento.

Por lo tanto, debemos exigir a las cumbres climáticas y los estados implicados en ellas acciones ambiciosas, acuerdos justos y alianzas transformadoras que no dejen espacio a los intereses de la industria de combustibles fósiles; exigir también una mayor responsabilidad financiera, y respecto a las emisiones, adoptar una acción decidida, ambiciosa y rápida proporcionando apoyo financiero y técnico a los estados en desarrollo con el fin de reducirlas al menos un 28% hasta 2030 para limitar el incremento de temperatura a 2°C, y un 42% para alcanzar el objetivo de 1,5°C a final de siglo.

En definitiva, desde ALANTRE y VERDES EQUO LEÓN creemos necesario hacer los deberes desde nuestra tierra y trabajar en la adaptación, descarbonización y justicia climática en un equilibrio con el entorno natural y los recursos. Como ideal universal, desde lo local queremos contribuir al logro de un planeta más sostenible, ecológico y justo.

Llionés:

Estase celebrando la XXVIII Cumbre del clima de la ONU n’Emiratos Árabes y el cabeiru informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establez la existencia d’un récord de temperaturas con nuevos máximos, incumpliendo nuevamente los estáos robrantes el recorte d’emisiones y, por tanto, l’obxetivu afitáu de llimitar el calentamientu a 1,5°C, que solo nel meyor de los escenarios tien un 14% de posibilidades de que se cumpla, eso sí, siempres y cuando se recorten las emisiones ente un 28% y un 42% respecto a la política d’anguañu.

Escenariu difícil, por nun decir imposible, vista l’acción política de los Estaos desarrollaos, calteniendo’l sistema social, económicu y financieru basáu na producción, el comerciu y el consumu de combustibles fósiles que nos llevóu hasta eiquí. La inxusticia del norte global más ricu emitiendo 14 veces más CO2 que la mitá más probe, con la consecuente brecha ecolóxica que caltien los estáos del sur global, tien que facenos plantegar qué mundu queremos cumo sociedá. Y nesi sen, estamos d’alcuerdu nel gravamen que se plantea d’impuestu anual sobru la bayura europea: d’un 2% pa los millonarios con una bayura superior a 4,5 millones; un 3% pa los millonarios con una bayura superior a 45.700€ y un 5% pa los multimillonarios, que recaudaría cuasi 250.000 millones de euros destinaos a compensar esa brecha conos estados más probes del planeta.

Esta Cumbre, y ya van deillas, afondan na falta de credibilidá de los compromisos de descarbonización total, nun reduciéndolos sino aumentándolos un 1,2% en 2022. Eiquí nun estamos falando de presupuestos, ministros nin del xuegu políticu clásicu; falamos de que nun hai un Planeta B, y todos tenemos que dir na mesma dirección y esixir las responsabilidades que nos touca tanto nel Estáu español cumo na UE pol incumplimientu.

Polo tanto, debemos esixir a las cumes climáticas y los estáos implicados n’eillas acciones ambiciosas, alcuerdos xustos y alianzas tresformadoras que nun dexen espaciu a los intereses de la industria de combustibles fósiles; esixir tamién una mayor responsabilidá financiera, y respecto a las emisiones, adoptar una acción decidida, ambiciosa y rápida proporcionando sofitu financieru y técnicu a los estáos en desarrollu cona fin de amenorgalas al menos un 28% hasta 2030 pa llimitar el medre de temperatura a 2°C, y un 42% pa algamar l’obxetivu de 1,5°C a final de siegru.

Na fin, dende ALANTRE y VERDES EQUO LEÓN creyemos necesariu facer los deberes dende la nuesa tierra y trabayar na adaptación, descarbonización y xusticia climática nun equilibriu cona contorna natural y los recursos. Cumo ideal universal, dende lo local queremos contribuir al finxu d’un planeta más caltenible, ecolóxicu y xustu.

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